El adios

El encuentro furtivo, la alegría de verla, de abrazarla de tocarla, pero la tristeza de saber que era tan solo por unos instantes. Lo disfrute lo mas que pude, no intente acercarme mucho, solo lo necesario, la escuche, lo hice porque de verdad me importaba. Pero al final dijo esas palabras tan absurdamente necesarias pero a la vez tan desagradables a mi sentir, después todo fue confusión, la alegría de tenerla hay, la tristeza de que sería la última vez en mucho tiempo. No la veré más, es lo mejor para ambos especialmente para ella, no puedo creer que sea tan difícil para mí, pero más a un que a ella le cueste tanto. Ese día ella me regalo una pulsera, tenía tan impregnado su olor que el solo hecho de acercar mi mano a la cara me traía muchos recuerdos, no solo su rostro, no, también la sensación de su piel, la sensación de su mirada, pero como es la vida esa pulsera que era tan importante para mi voló lejos de mi se esfumo al como ella tal como lo debería hacer su recuerdo. Hoy me siento más solo que nunca, aunque reconozco que a diferencia de otras veces esta vez tengo mucha gente a mí alrededor, sin embargo me preocupa este sentimiento, es tan absurdo como que no me deja concentrar no puedo estudiar, a este ritmo los transistores, la energía y las variables me van a comer vivo, tengo que hacer algo con mi estado de ánimo, me estoy autodestruyendo. Tengo un problema, lo bueno es que dicen que el primer paso para salir de ellos es aceptar que se tiene uno, aunque creo que no va a ser suficiente con solo aceptar que tengo un problema.


Valentina dijo
Aveces los recuerdos, son un tormento en la cual nos provoca un vacio, pero lo mas importante en este momento es que reconozcas todo lo que te pasa y seas consiente de esto, solo me resta decirte que animo! y recuerda que para ganar en algunas ocaciones tenemos que perder.
8 Octubre 2008 | 07:27